Preparación: 

Los últimos temporales del año llenan de agua de mar los “cocós”, pequeños agujeros en las rocas de la orilla, que luego, el sol de la primavera se encargará de evaporar produciendo una salmuera. Al cabo del tiempo se producirá la cristalización de la superficie de la salmuera y la flor de sal o en Mallorca, sal de cocó, estará lista para ser recogida manualmente con una pala de las que utilizan los niños para jugar en la arena. Posteriormente la pondremos a secar al sol sobre una bandeja, teniendo cuidado de protegerla del relente del atardecer. Al cabo de unos días, ya podremos meterla en frascos y guardarla para utilizarla durante todo el año.
La sal de cocó se suele emplear al final de las preparaciones por lo agradable que resultan en la boca los cristales de sal y la rapidez con la que se disuelven.